lunes, 11 de agosto de 2014

El complejo minero

En esta ocasión nos enrolamos hacia el interior de unas minas, estas no están del todo abandonadas aunque si en desuso ya que se realizan visitas guiadas en su interior, señores estamos hablando de las minas de Cercs. Aunque no es un abandono en toda regla creo que merece la pena su mención y su hueco en este blog ya que a mi modo de ver la gracia de los abandonos es la historia que hay tras ellos y la epoca a la que nos transportan y eso es lo que intentare haceros llegar en este reportaje.

Historia:


El edificio que hay junto a la entrada de la mina fue primero convento de la comunidad de religiosas y después "Hogar del Minero", y en el interior de los quinientos metros de la galería de la mina Sant Romà, se ha instalado la sede central del museo que, dedicado íntegramente a explicar la historia y la evolución técnica de la minería del carbón, pretende ser un centro de interpretación de la colonia, de la cuenca minera y de la historia de 150 años de explotación del carbón en la comarca.

La colonia, como las vecinas de Sant Josep y la Consolació, se convirtió en el núcleo minero más importante de Cataluña y en el centro de explotación de las minas más extensas, estas minas fueron explotadas por la empresa "Carbones de Berga, SA" que, fundada en 1911, se mantuvo activa hasta el año 1991.

En 1885 la empresa italiana Garaveti, Vallino, Bovío & Cía explotó la galería de Sant Romà, en Sant Corneli, y construyó los primeros edificios de lo que posteriormente sería la Colonia. En 1895 el empresario José Enrique de Olano y Loyzaga compró la totalidad de las minas de la zona e inició la explotación moderna del lignito. Por ser un lugar aislado, sin comunicaciones y con necesidad de tener mano de obra estable, Olano optó por crear una colonia con viviendas y servicios básicos para los mineros. Olano aplicó el modelo de las colonias textiles, que ya funcionaban en la comarca del Berguedá y en otras zonas de Cataluña desde 1858. Se proporcionó vivienda y servicios básicos (panadería, cantina, escuela e iglesia) a los mineros y sus familias. De este modo se redujo el absentismo laboral típico de una zona rural donde los mineros eran a la vez pastores, ganaderos y campesinos.
El punto de inicio de la colonia fue el núcleo de Sant Corneli, a 960 m de altura, donde había las primeras galerías y algunos edificios: una iglesia de origen románico dedicada a San Corneli, un molino, algunas viviendas de mineros y una cantina. A partir de este núcleo, Olano proyectó la colonia de Sant Corneli con la ayuda del ingeniero asturiano Suárez del Villar.

Entre 1918 y 1920 se inauguraron los edificios destinados a servicios: las oficinas, el economato, el teatro, la escuela y la residencia de las monjas, reconvertida hoy en sede central del museo. Esta residencia, que acogía las aulas y los comedores de los alumnos, además de la residencia de las monjas, se convirtió en 1931 en el Hogar del Minero, sede la cafetería, la escuela, la biblioteca, la barbería y otros servicios.










A continuación las fotos de este lugar: