lunes, 30 de septiembre de 2013

Can Puig, La ciudad de los muchachos

Es para mi un placer poder presentaros este reportaje, por primera vez en el blog e contado con un testigo presencial del lugar, alguien que estuvo allí de pequeño, alguien que vivió todo tipo de aventuras y desventuras, alguien que no a tenido ningún problema en ''entrevistarse'' conmigo y explicarme sus vivencias, alguien el cual a escrito la propia explicación de este lugar.

Pero antes...

- Un poco de historia:

La primera de estas organizaciones dedicadas a niños abandonados en las calles y delincuentes se fundo en 1917 en EEUU por edward Flanagan.
Las guerras mundiales dejaron multitud de niños sin familia, en la calle y en muchos casos la única manera de sobrevivir era delinquiendo.
En Italia se crearon 20 pueblos para niños, en Francia Les Rayons de Soleil. en Hungria  había un pueblo entero para niños, Suiza tenia una ciudad de los muchachos.
España fue uno de los países vanguardistas en este movimiento pedagógico social, no existía otro lugar sonde fuera tan evidente y persistente la situación de miseria de las clases desfavorecidas.
Se crearon Ciudades de los muchachos en Madrid, Barcelona, Valencia, Granada y Alicante.
En estos internado-reformatorios se pretendía educar a los internos para altos cargos publicos del tipo alcalde, teniente alcalde, regidores, funcionarios de alto nivel, secretarios jueces.
El día a día en un régimen entre militar y familiar hacia muy difícil estos objetivos.


- A continuación os dejo la explicación a puño y letra de uno de los allí internados en su infancia. Quim 

Este singular colegio situado en la montaña de Collserola entre bosques, fue un antiguo orfanato creado durante la época franquista, su objetivo, preparar a niños que ocuparían puestos importantes dentro de la política, el ejercito y la iglesia e incluso en el tribunal supremo.
Fundado en 1963 por Auxilio Social, una organización franquista y supervisada por la Falange Española y la Iglesia Católica. La educación allí recibida era, disciplina militar, recibiendo los niños, todo tipo de castigos físicos y psíquicos.
Cerró sus puertas en 1977, cuando pasó a ser gestionado por el Instituto de Asistencia Social del Ministerio de Gobernación.
En el año 1967, época donde yo estuve internado, se cuentan muchas historias e incluso autenticas barbaridades, de las que algunas son ciertas y otras no.
Lo que yo viví fue represión por parte de los curas, dictadura, y malos tratos sin justificación alguna, en aquellos años la iglesia era el poder y por tanto su palabra era ley, todo funcionaba a toque de pito, no podíamos hacer nada que no fuese dicho por ellos, durante aquellos años de mi estancia, teníamos entre seis a diez años y nos hicieron hacer una piscina de 15 mtrs de largo por 5 mtrs de ancho por 2,30 de alto sacando la tierra para con capazos y palas que eran más grande que nosotros, tardamos 2 años y los curas no ayudaban.
Del colegio nunca se salía por lo que no conocíamos más que aquella vida, que en era muy dura por las represión, las palizas que recibían algunos y los abusos sexuales por parte de los curas. También decir que no teníamos ningún contacto con el sexo femenino, con lo que al salir de allí y ver una mujer, para nosotros era algo extraño.

Treinta y cinco años más tarde volví a verlo y las clases están en ruinas, me llamó la atención una frase que estaba escrita en una pizarra decía “Si nos castigan no es culpa de los curas, es porque nos lo merecemos” solo queda el pabellón principal que es un centro de rehabilitación para toxicómanos que viven allí internos y la iglesia que la han convertido en una carpintería donde aprender un oficio estas personas, para su reinserción social.





























































Agradecimientos: Gracias Quim por aportar algo de luz sobre este lugar del cual no se habla nada bien y por explicar como fue tu paso por esta institución  reviviendo una vez mas todo lo allí ocurrido y hurgando en una herida que para muchos de los que allí estuvieron internos seguramente siga abierta.